En la entrada de San José Chiltepec, Oaxaca, un señor tiene su puesto de aguas de coco. Él mismo pela las frutas y las vende en vasos de plástico, le pone hielo o, si el cliente así lo prefiere, puede solo poner el agua sin mezclar. También puede vender un vaso con la pulpa del coco, le pone sal, limón y chile.
En la región de la Chinantla, las frutas tropicales son abundantes, la fertilidad de las tierras y la presencia de agua posibilitan que se cultiven con éxito o que solo se cosechen sin necesidad de cuidados, ya que los cocos (por ejemplo) pueden encontrarse en los lotes de las familias y con suerte en terrenos baldíos.
